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Swami Sivananda se toma un chai con Neem Karoli Baba en Vaikuntha.
Desde algún rincón de Vaikuntha, dos viejos amigos contemplan el mundo. No hay prisa. No hay juntas de consejo. No hay cuotas de retiro. Solo un chai humeante, algunas risas y la eternidad por delante. Swami Sivananda mira hacia la Tierra, levanta una ceja y casi derrama el chai. SS: Om Namah Sivaya, querido Maharaji… ¡mira eso! Aquellos gringos que fueron a verte terminaron haciendo famoso un himno que ni siquiera en India se cantaba ya con tanto entusiasmo. ¡Creo que hoy se canta más el Hanuman Chalisa en Brooklyn y Valle de Bravo que en Nueva Delhi! NKB: ¡Sri Ram! ¿Y tú qué dices, hermano? Mira a tus discípulos. Fundaron ashrams por todo el planeta. Hay decenas de miles de personas enseñando Yoga y Vedanta en tu nombre. Y pensar que cuando nosotros estábamos en el cuerpo ni siquiera existía eso de ser “maestro de yoga” como profesión. SS: ¡Ja! Es verdad. Ahora hasta tienen biografía, página web y paquetes premium. NKB: ¿Paquetes premium? SS: Mejor no preguntes, Maharaji. Los dos ríen. Neem Karoli Baba toma otro sorbo de chai y vuelve a mirar hacia la Tierra. NKB: Bueno… mientras repitan el Nombre Divino, algo bueno está sucediendo. Sivananda guarda silencio unos segundos. Su sonrisa permanece, pero sus ojos se vuelven más serios. SS: Sí. Los muchachos han hecho un buen trabajo. Pero te confieso algo, Maharaji: a veces me da tristeza ver cuánto se han confundido por el camino. NKB: ¿Otra vez el dinero? SS: El dinero, el poder, el prestigio, los títulos… La eterna tentación de convertir el servicio en un trono. Les enseñamos que todo debía comenzar con amor y servicio, y de pronto algunos están más preocupados por quién manda, quién posee, quién controla y quién aparece en la foto. Sivananda suspira y mira hacia abajo. SS: Veo organizaciones que olvidaron la base de todo lo que enseñé: SIRVE. AMA. DA. PURIFÍCATE. MEDITA. REALÍZATE. No era una estrategia de marketing, Maharaji. Era el camino. NKB: Uf… te entiendo perfectamente. Yo por eso no fundé organizaciones. SS: Muy listo de tu parte. NKB: ¡Y ni así me salvé! Ambos sueltan una carcajada. NKB: También algunos de los míos han conseguido complicar lo que era muy sencillo. Yo les decía: AMA A TODOS. SIRVE A TODOS. RECUERDA A DIOS. Y DI LA VERDAD. SS: Cuatro ideas, y escribieron quinientos libros para explicarlas. NKB: ¡Y ahora hacen podcasts de tres horas! Las carcajadas se escuchan por todo Vaikuntha. Después llega un pequeño silencio. De esos silencios entre dos seres que no necesitan llenarlo con palabras. Sivananda vuelve a mirar hacia la Tierra. SS: Maharaji… ¿crees que deberíamos bajar? NKB: ¿Bajar? SS: Sí. Aparecernos. Aunque sea en un sueño. Darles un pequeño recordatorio. Neem Karoli Baba lo mira fijamente. NKB: Swamiji… ¿y si les da un infarto cuando nos vean? Sivananda piensa unos segundos. SS: Tienes razón. Sería bastante contradictorio aparecer para enseñarles amor y terminar mandándolos directo para acá. NKB: ¡Jajajajaja! Además, luego fundarían una organización para estudiar “la aparición”. SS: Con niveles de certificación. NKB: ¡Nivel Uno: Introducción a las Manifestaciones de Sivananda! SS: ¡Nivel Dos cuesta el doble! Los dos vuelven a reír. Finalmente, Sivananda cierra los ojos. SS: Entonces lo haré de otra manera. Cuando canten el Maha Mantra, me acercaré de manera sutil. Nada espectacular. Ninguna aparición. Solo una pequeña brisa en el corazón. Les recordaré que el amor es el único camino. Que no tengan miedo. Que el dinero vendrá cuando sea necesario. Que nosotros siempre encontraremos la manera de poner en sus manos aquello que verdaderamente necesiten… pero solamente si recuerdan poner el servicio antes que el poder, el amor antes que el prestigio y a Dios antes que ellos mismos. Neem Karoli Baba sonríe. NKB: Entonces hazme un favor, querido Swamiji. SS: Dime, Maharaji. NKB: Recuérdales también que compartan la comida. Que nadie se vaya con hambre mientras ellos tengan algo que ofrecer. Que cuando alimentan al que no tiene, cuando escuchan al que está solo, cuando abrazan al que más lo necesita y cuando sirven a alguien sin preguntarle qué recibirán a cambio… nos están abrazando a nosotros. Sivananda sonríe. Neem Karoli Baba levanta su taza de chai. NKB: Jai Hanuman! Sivananda levanta la suya. SS: Om Namo Narayanaya. Chocan suavemente las dos tazas. Abajo, en algún lugar del mundo, alguien comienza a cantar. Y por un instante inexplicable, mientras cientos de voces repiten el Nombre Divino, alguien siente una brisa cálida atravesarle el corazón. No sabe por qué, pero recuerda algo que había olvidado: Sirve. Ama. Da. Desde Vaikuntha, dos viejos amigos sonríen. El chai todavía está caliente.
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AuthorTyped by Pablo dictated by Narayana Archives
September 2026
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